Las visitas de las autoridades a las distintas comunidades de Fasta constituyen momentos de especial importancia ya que favorecen el encuentro cercano, el diálogo y el acompañamiento, permitiendo profundizar en la realidad de cada comunidad y compartir la amistad miliciana.
En este marco, con motivo de las celebraciones por el 60° aniversario de la Jurisdicción de Fasta Córdoba, el Padre Presidente visitará la comunidad del 14 al 16 de mayo. Bajo el lema “Ciudad Peregrina, fundada en la esperanza”, se desarrollarán en Villa Cura Brochero un campamento juvenil, un encuentro para la dimensión adulta y una peregrinación.
Posteriormente, del 26 al 30 de mayo, y en el contexto de las reuniones institucionales que tendrán lugar en Roma junto con la participación en el Encuentro de Moderadores de Movimientos Eclesiales, el Padre Presidente de Fasta y el Vicepresidente Ejecutivo visitarán la comunidad de Fasta Valencia para compartir distintas actividades y encuentros.
Por su parte, el Padre Andrés Quiroga, Regente de la Fraternidad Sacerdotal, se encuentra realizando una visita pastoral a comunidades de España y de la República Democrática del Congo. La primera etapa del recorrido tuvo lugar en Madrid, del 5 al 7 de mayo. Luego visitó, por primera vez, la comunidad de Kinshasa, del 8 al 16 de mayo, y finalizará su itinerario en Valencia, donde compartirá con la comunidad local del 17 al 27 de mayo.
Un afectuoso encuentro con la comunidad de Fasta en Madrid
“La visita a Madrid fue breve pero durante esos días pude encontrarme con familias de la comunidad. Fui recibido por Gonzalo y Belén que están a cargo, y pudimos compartir la Santa Misa en la sede de Fasta, el rezo del Santo Rosario y una pequeña convivencia”, comentó el Padre Andrés.
Testimonio del Padre Andrés sobre su primera visita a Fasta Kinshasa
Hace tiempo deseaba visitar Kinshasa, especialmente desde que, hace un par de años, envié al padre Eduardo a esta misión. Tenía pendiente conocer de cerca esa comunidad.
Durante los días de estadía participé de la misa cotidiana de las 6:15 de la mañana, que reúne diariamente a un grupo de milicianos de Fasta. También pude recorrer el colegio, compartí breves encuentros con maestros y directivos, saludé a los padres en una reunión y participé de la misa escolar presidida por el Padre Reneidi junto a todos los alumnos. Además, tuve la oportunidad de pasar por los recreos y saludar a los niños.
El sábado participé de las actividades del ruca, de reuniones de comando y de distintos encuentros informales con los jefes. El domingo por la tarde compartí una comida y una reunión con la comunidad adulta de Fasta: convivios, miembros de los comienzos de la obra y jefes del ruca. Fue un espacio de diálogo muy enriquecedor, con preguntas, intercambio de experiencias y también algunos regalos como signo de gratitud.
A lo largo de la visita también tuve distintos espacios de conversación con los padres Eduardo y Reneidi, quienes me compartieron las realidades, proyectos y desafíos de la misión en Kinshasa.
Participé además de la misa dominical en la parroquia celebrada según el rito zaireño, el rito propio del Congo, aprobado por la Iglesia en 1988. Luego compartimos un desayuno con el párroco y realizamos visitas a otras parroquias, a la universidad y al seminario.
Otro momento importante fue la visita a la nunciatura, donde se firmó un acuerdo entre la Nunciatura y la Fraternidad para que el padre Eduardo pueda desempeñarse como sacerdote colaborador. También recorrimos distintos lugares históricos y significativos de la ciudad.
Esta experiencia me permitió conocer personalmente una realidad que, contada por otros, es difícil de dimensionar. Fasta cuenta hoy en Kinshasa con un colegio que crece y se posiciona cada vez más en la ciudad, acompañado por docentes y familias que se involucran progresivamente en el proyecto educativo y evangelizador.
Sin embargo, quizás lo que más me impactó fue la comunidad del movimiento. El ruca tiene sus distintas secciones funcionando activamente, con jefes que se forman, planifican actividades y luego las evalúan con seriedad y compromiso. Son jóvenes muy talentosos, generosos y abiertos a escuchar y aprender. Además de las actividades de los sábados, muchos de ellos participan durante la semana en espacios de estudio de castellano, francés y catequesis, acompañados por docentes y jefes del ruca.
La tarea iniciada por Daniel, junto con los laicos misioneros que han pasado por Kinshasa y los laicos locales, comienza a dar frutos visibles. La presencia permanente del padre Eduardo resulta también fundamental para sostener la vida comunitaria y acompañar los procesos formativos.
El gran desafío hacia adelante es poder contar con una casa sacerdotal permanente en Kinshasa y lograr que cada una de las estructuras de Fasta se involucren cada vez más en la vida y crecimiento de esta misión.