¿Cómo no renovar la misión cuando Dios te elige para participar de un encuentro en el que, en comunión con otras mujeres, podés compartir un espacio de fe y reflexión? ¿Con cuánto ardor vuelven estas mujeres a sus comunidades, llevando en el corazón el deseo de transmitir todo lo que han visto, vivido y oído?
Del 23 al 25 de mayo, en Salta, el Foro reunió a mujeres de distintas jurisdicciones que, a través de charlas, talleres, actividades artísticas, fogones y espacios de oración, iniciaron un camino para ordenar la vida interior y redescubrir la misión de ser testimonios vivos del amor de Dios.
La Directora Nacional del Movimiento para la República Argentina Asociada, Larisa Kern, en esta breve entrevista transmite todo lo vivido durante estos días y los frutos de este espacio dedicado especialmente a las mujeres de Fasta.
- ¿Cómo se vivió esta nueva edición del Foro de la Mujer y qué clima se generó entre las participantes?
Este Foro fue alegría, esencialmente alegría. Esa alegría que es la sal de nuestro estilo. Los tres días se vivieron en medio de un hermoso clima de amistad y reencuentro. Se mezclaron la expectativa del reencuentro de muchas mujeres que ya habían participado de ediciones anteriores, con la de las que por primera vez participaban, todas con muchísimo entusiasmo manifestaron el agradecimiento por lo vivido durante el Foro.
- ¿Cuántas mujeres participaron y de qué jurisdicciones provenían?
Participaron 178 mujeres de Fasta Argentina de las Jurisdicciones de San Francisco, Chaco, Bariloche, San Martín de Los Andes, Mar del Plata, Córdoba, Buenos Aires, Catamarca, Lobos, San Juan, Jujuy, Rosario, Salta, Tucumán y una representante de Fasta Brasil. Además, participaron las catherinas Leonor Aguilar, Mercedes Zolorzano, Ofelia Giunta, Silvia Paliza y Pamela Suarez, y nos acompañaron los capellanes de la actividad que fueron los Pbros. David Bertinetti y Miguel Rayón.
- ¿Cómo se desarrolló el encuentro intergeneracional y qué riqueza aportó el intercambio entre distintas generaciones?
Participaron mujeres de las distintas generaciones, de la 1era a la 4ta. Este intercambio intergeneracional fue clave en el encuentro. Desde la participante más joven, con apenas 23 años hasta la más “experimentada” con 86, todas vivieron cada propuesta de la actividad con entusiasmo y disposición. El intercambio de vivencias permitió que, desde el fogón, los espacios de oración hasta cada momento de reflexión fueran una verdadera fiesta del corazón.
- ¿De qué manera se trabajó la consigna del encuentro para que cada mujer pudiera hacerla propia y llevarla a su vida cotidiana?
La consigna central, “Misioneras de Paz”, se trabajó desde la convicción de que la paz no es un mero concepto abstracto, sino una Persona (Cristo). El itinerario estuvo diseñado para que cada mujer hiciera propia esta misión a través de tres dimensiones fundamentales:
El orden y la sanación interior: Se invitó a buscar primero la restauración del orden dentro del propio corazón, iluminando la inteligencia a través de la fe para orientar los afectos. Solo desde ese corazón purificado y pacificado es posible transformarse en verdaderas artesanas de concordia en lo cotidiano.
El “Señorío” y el genio femenino: Siguiendo las enseñanzas de nuestro fundador, el Padre Fosbery, se interpeló a las participantes a recuperar su “Señorío” y a actuar como “Embajadoras de Cristo”, asumiendo el compromiso urgente de humanizar los ambientes áridos, marcados por el individualismo o la indiferencia.
El envío final: El encuentro concluyó comprometiendo a las mujeres a no callar lo visto y oído, instándolas a regresar a sus comunidades para ser testimonios vivos y llevar la luz del Maestro a cada rincón de sus comunidades, a cada rincón de la patria.
- ¿Qué aporta a Fasta la participación en este tipo de encuentros y qué frutos deja en las mujeres que participan?
En 2018 se realizó en Mendoza, el último Foro de la mujer, hacía muchos años que estaba pendiente esta convocatoria. Y esta nueva edición ha confirmado profundamente la necesidad de tener espacios como estos que convocan a todas las mujeres de la Ciudad a rezar, reflexionar, compartir y seguir creciendo juntas en la vocación del ser mujer y de esa forma renovar el ardor apostólico. Las participantes no vuelven igual; se van con el alma encendida y con el compromiso de ser testimonios vivos, “Misioneras de Paz” en la realidad cotidiana de sus respectivas jurisdicciones.
Para finalizar Larisa expresó “vale la pena destacar cómo, misteriosamente la fecha elegida, muchos meses atrás, para realizar esta nueva edición del Foro de la Mujer coincidió con la celebración de Pentecostés y de María, como Madre de la Iglesia. Dos fechas sumamente significativas. Culminamos el Foro con el corazón abierto a Pentecostés y dándole gracias a Dios por todo lo que nos regaló esos tres días, dispuestas a que nuestra misión sea ese testimonio vivo de quien ha visto al Señor y no puede sino comunicarlo”.