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Solemnidad de San José

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Te invito a leer

Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.

Este fue el origen de Jesucristo:

María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su Pueblo de todos sus pecados».

Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado.

Palabra del Señor.

Te invito a meditar

El Evangelio que hemos leído da cuenta de la vida espiritual de San José era un hombre justo. Para muchos de nosotros esto puede decir poco pero encierra una riqueza digna de imitar. Al decir el texto sagrado que era un hombre justo, lo dice todo. San José es hombre elegido por Dios Padre para que sea modelo de paternidad y de virilidad para el Hijo de Dios hecho carne. La palabra justo en el sentido bíblico encierra no el concepto grecolatino que solemos darle a la justicia, sino más bien la coherencia de vida por hacer de la fe hecha vida en aquella persona que la posee.

Tengamos en cuenta que lo que el Evangelio dice de San José es con todas las letras algo grandioso. San José es el modelo perfecto de creyente que ha hecho de su fe su vida, esto es, el varón perfecto en la relación fe-vida, fe-obras. Por esta razón, aquel que debía ser formado en cuanto hombre como perfecto creyente encontrará en el modelo terrenal que la Santísima Trinidad ha deseado poner junto a María el hombre de fe, de oración, de acción que manifestará la persona de San José para Jesús.

Cada uno de nosotros debemos pedirle a San José para que cada día vivamos esa coherencia de vida para poder ser artesanos en los corazones de aquellos que miran y aprenden de nuestros ejemplos.

Otro hermoso pasaje que hoy podemos meditar es como San José descansa todos sus anhelos en los designios de Dios. Cierto es que no conoce todo lo que encierra el misterio divino en su vida y en lo que será el camino que tendrá que recorrer junto al Niño y su Madre. Pero San José no es un hombre mundano, su esperanza está puesta en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. San José es el santo que nos enseña a descansar en la confianza divina y que actua luego en consecuencia con lo que la voluntad de Dios le pide.

Crezcamos en la devoción a San José para pedirle que todos los días nuestra vida cristiana sea de una sola pieza. Esto es, le roguemos al Señor por la fiel intercesión de San José para que todo lo hagamos con criterios evangélicos y confiando en Dios que es la razón de toda esperanza.

Que San José protector de las familias, intercesor en la santidad de las vocaciones al sacerdocio y custodio de la Iglesia ruegue por nosotros.

Te invito a rezar

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

San José, ruega por nosotros.

Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.

Luz de los patriarcas, ruega por nosotros.

Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.

Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.

Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.

Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.

Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.

José, justísimo, ruega por nosotros.

José, castísimo, ruega por nosotros.

José, prudentísimo, ruega por nosotros.

José, valentísimo, ruega por nosotros.

José, fidelísimo, ruega por nosotros.

Espejo de paciencia, ruega por nosotros.

Amante de la pobreza, ruega por nosotros.

Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.

Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.

Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.

Sostén de las familias, ruega por nosotros.

Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.

Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.

Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.

Terror de los demonios, ruega por nosotros.

Protector de la santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros.

V.- Le estableció señor de su casa.

R.- Y jefe de toda su hacienda.

 

Oremos: Oh Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José por esposo de tu santísima Madre: concédenos, te rogamos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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