Del 3 al 5 de marzo se realizó en San José de Costa Rica el V Congreso Latinoamericano del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor, organizado por CEPROME Latinoamérica. El encuentro reunió a especialistas, agentes pastorales y referentes eclesiales de distintos países comprometidos con la prevención de abusos y el acompañamiento a las víctimas dentro de la Iglesia.
El congreso se desarrolló bajo el lema “Reparar el daño: entre la fe que sostiene, el cuidado que acompaña y la justicia que restaura”, invitando a reflexionar sobre los caminos de reparación, prevención y generación de ambientes seguros en las comunidades eclesiales.
En este marco participó Cristina Monestés, miembro de la Comunidad de Escucha y Acompañamiento de Fasta, quien formó parte de la delegación argentina presente en el encuentro. Su participación permitió compartir experiencias y profundizar la formación junto a especialistas y agentes pastorales de toda América Latina que trabajan en la promoción de ambientes seguros y en el acompañamiento a las víctimas.
Durante las jornadas se desarrollaron conferencias, paneles y espacios de diálogo en torno a los desafíos actuales de la prevención, la reparación del daño causado por los abusos y el fortalecimiento de estructuras eclesiales que promuevan una auténtica cultura del cuidado.
“Participar de este congreso fue una oportunidad para seguir profundizando caminos de formación y reflexión que ayuden a nuestras comunidades a promover ambientes seguros y una auténtica cultura del cuidado”, expresó Cristina al compartir su experiencia del encuentro.
Reparar y acompañar
En este sentido, el congreso puso especial énfasis en la necesidad de escuchar y acompañar integralmente a las víctimas, reconociendo que los procesos de reparación requieren no solo respuestas jurídicas o institucionales, sino también caminos pastorales y comunitarios que ayuden a restaurar la dignidad de las personas.
“Escuchar experiencias de distintos países de América Latina nos ayuda a comprender mejor el desafío de acompañar a las víctimas y de construir comunidades donde cada persona sea cuidada y respetada en su dignidad”, señaló.
La participación en estos espacios formativos contribuye a seguir fortaleciendo en las comunidades y obras de Fasta una cultura del cuidado, en sintonía con el llamado de la Iglesia a promover ambientes seguros y a custodiar la dignidad de cada persona.