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Solemnidad de San Pedro y San Pablo apóstoles

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Hoy la Iglesia nos invita a celebrar a San Pedro y San Pablo, ambos apóstoles fueron quienes fundaron la Iglesia de Roma, centro de la cristiandad, y en esta solemnidad también se celebra el día del Papa. Son pocas las ocasiones en que la Iglesia festeja a dos santos en el mismo día, ¿por qué celebrar a Pedro y Pablo juntos?

San Pedro, originalmente llamado Simón, fue uno de los doce apóstoles, uno de los más cercanos a Jesús. Pescador de oficio, Jesús lo nombró “la roca” sobre la cual edificaría su Iglesia, otorgándole el rango de primer Papa de la historia. San Pablo, el ‘Apóstol de los gentiles’, fue al inicio perseguidor de cristianos, y después dio un giro total de vida, convirtiéndose en él más ardoroso evangelizador, entregado a la misión sin reservas. Se presume que Pedro y Pablo se conocieron a los 3 años de la conversión de Pablo, en una visita que realizó a Jerusalén. 

La Escritura no da muchos detalles sobre la relación que mantuvieron, pero si cuenta Pablo en su carta a los gálatas (Gal 2:11–21) un desencuentro que tuvo con Pedro y utiliza palabras fuertes contra él, lo acusa de hipócrita y dice que es digno de ser censurado. El conflicto se da por un cambio de postura de Pedro en cuanto a su relación con los gentiles. Pero más allá de sus diferencias doctrinales temporales, lograron consolidar su amistad y unidad. Ambos terminaron sus vidas en Roma como mártires bajo el mandato del emperador Nerón alrededor del año 64-67 d.C. Los cadáveres de San Pedro y San Pablo estuvieron sepultados juntos por unas décadas, después se les devolvieron a sus sepulturas originales.

San Agustín dice, “ambos apóstoles comparten el mismo día de fiesta, porque estos dos fueron uno, y aun cuando ellos sufrieron en días diferentes, ellos fueron como uno solo. Pedro se fue primero, y Pablo lo siguió. Y por eso nosotros celebramos ese día hecho santo para nosotros por la sangre de los apóstoles. Abracemos lo que ellos creyeron, sus vidas, sus trabajos, sus sufrimientos, sus enseñanzas y su confesión de fe”. El Papa Benedicto XVI en el año 2012 dijo: “la tradición cristiana siempre ha considerado inseparables a San Pedro y a San Pablo: juntos, en efecto, representan todo el Evangelio de Cristo. Aunque humanamente muy diferentes el uno del otro, y a pesar de que no faltaron conflictos en su relación, han constituido un modo nuevo de ser hermanos, vivido según el Evangelio, un modo auténtico hecho posible por la gracia del Evangelio de Cristo que actuaba en ellos. Sólo el seguimiento de Jesús conduce a la nueva fraternidad”.

El Papa León XIV, en esta fiesta el año pasado decía “El Nuevo Testamento no esconde los errores, las contradicciones, los pecados de aquellos que veneramos como los más grandes apóstoles. Su grandeza, en efecto, ha sido modelada por el perdón. El Resucitado los fue a buscar, más de una vez, para traerlos de nuevo a su camino. Jesús no llama una sola vez. La unidad de la Iglesia y entre las Iglesias, hermanas y hermanos, se nutre del perdón y de la confianza recíproca, que comienza por nuestras familias y nuestras comunidades.”

Por lo tanto, que la vida de estos santos nos ayuda a meditar sobre la comunión en nuestras comunidades, en los lugares de trabajo, en nuestros convivios, comunidades apostólicas y demás espacios donde compartimos la fe. ¿Estamos ayudando a vivir la comunión? ¿Cómo resolvemos las diferencias? ¿Trabajamos cada día por la paz y la fraternidad? Este año el Papa León, en su mensaje por el centenario de la Jornada Mundial de las Misiones, exhorta a continuar el camino misionero, con corazones unificados y comunidades reconciliadas, y nos invita a ser “Uno en Cristo, unidos en la misión”. Recemos este día especialmente por el Papa León, su misión y la comunión de la Iglesia.

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